Pensamos que lo sabemos todo, pero no es así. Lejos quedan
los años de instituto en los que los maestros tachaban en rojo nuestros
errores, pero forman parte de nuestra vida diaria medios de comunicación,
televisiones, periódicos y otras fuentes de información (internet, mensajería
instantánea) donde las patadas a las reglas gramaticales se suceden sin parar.
